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Entre fanatismos pagados con dinero ciudadano y populismos

Cepilleros, aduladores, chupamedias y fanáticos de fulanos y fulanas que ocupan cargos en la Municipalidad de Ciudad del Este, siempre existieron, no siendo la excepción en el “prietismo”.

Coincidentemente, todos los grandes defensores y admiradores son pagados con dinero comunal, por lo que no deja de ser notoria la medida del “amor” interesado, basado en salarios.

Muchos de los que fungen de funcionarios tienen como mejor cualidad integrar séquitos de fanáticos, siendo “posteadores” profesionales de aplausos por payasadas, y ataques contra cualquier denuncia o crítica ciudadana por inoperancias o malvivencias.

La mediocridad institucional y la hipocresía no han variado en la comuna, que adoptó como ley la corrupción y el populismo barato.

Sin rubor y reparo se lanzan gritos de guerra, aplausos a rabiar y hasta gemidos por la mediática entrega de papeles al Poder Legislativo ante pedido de informes del senador “Bachi” Núñez, pero a la par, en el estamento donde efectivamente se debería mostrar documentación verosímil sobre lo actuado con dinero del pueblo, se generan chicanas para que no avancen procesos judiciales.  Este contrasentido no es más que muestra clara que lo importante es hacer ruido para seguir en el papel actoral de víctima siendo rufián.

Históricamente la politiquería criolla ha generado fanáticos con molde de títeres, pero cada vez se torna más difícil intentar tapar al sol con el dedo.

Los operadores de “Yo Creo” pueden postular a Miguel Prieto hasta para miss universo, pero no pueden evitar dudas objetivas sobre incongruencias administrativas, olor a negociados y la mediocridad de acciones. Mucho ruido, pocas nueces.

La seudo política en Paraguay sigue sobreviviendo con los mismos matices de antaño, no existiendo diferencias marcantes entre una administración y otra.

El alquiler de conciencias y de dirigentes políticos tampoco quedó en el pasado, por lo que es la manera de asegurar que desde la Junta Municipal no se gesten “martes 13” para el intendente.

Ladrar, morder o lamer, también figuran dentro del menester de labores legislativas de verdaderas jaurías. Mientras el hueso se lance, todo está bien, no importa perder dignidades para quienes no las tienen.

Hay demasiada deuda para con la ciudad como para minimizar inacciones o negociados. Nadie puede ser llamado de mejor por adquirir planta asfáltica con dinero ciudadano, pero tener el 90 por ciento de calles en pésimo estado, y sin cumplir con promesas de asfaltar un kilómetro por día. Y este es solo uno de los cuestionamientos objetivos que busca despejarse con excusas y adornos navideños reciclados, pero de alto costo.

No hay fanatismo que se escape de la ignorancia, por lo que la ceguera ante la verdad es por opción, y en este caso por interés.

De la misma forma, evaluar amistades o acólitos es necesario, pues no es muy propio de cercanos no sugerir al Lord Mayor ocuparse en dar reales soluciones a los problemas más acuciantes de la comunidad que dirige, antes que espectáculos circenses como cortina de humo. El chiste repetido pierde la gracia por lo que o se mejora repertorios o de una buena vez se ejerce labor necesaria.

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