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Grupos criminales se adueñaron de gran parte del Alto Paraná

Los delincuentes no dan tregua a los locales comerciales y a los trabajadores.

Los grupos criminales se  adueñaron de gran parte del Alto Paraná en los últimos tiempos. El flagelo de robos y asaltos no da tregua. Según los jefes policiales, la fácil distribución de drogas, la gran cantidad de negocios ilegales en el dinámico comercio esteño, son los factores que influyen en el aumento de la inseguridad en la zona.

A pesar de los numerosos cambios en las filas policiales, los hechos delictivos no paran y continúan en aumento. En la triple frontera operan numerosas organizaciones criminales que cuentan con mejores logísticas que la propia Policía Nacional. La gran circulación de dinero  hace que los bandidos  tengan en ojo a la ciudad. A eso se suma la infidelidad de algunos uniformados que se alían con marginales a fin recibir dádivas. La desconfianza hacia los órganos de seguridad  se acrecienta y genera un gran repudio ciudadano por la falta de resultados.

Los conductores de plataformas y entregadores son blancos frecuentes de los bandidos que simulan ser pasajeros o clientes para asaltarlos.

CANSADOS DE LA INSEGURIDAD

Motociclistas de la plataforma Bolt llegaron ayer hasta la Dirección de Policía para exigir  mayor respuestas contra la inseguridad.  Manifestaron que constantemente son víctimas de asaltos. Ariel Acosta, representante de los motociclistas, comentó que no pueden trabajar  por los sucesivos atracos que sufren. “Venimos a  solicitar mayor acción de la policía, que salgan a las calles a realizar sus trabajos, porque nosotros cada vez que un pasajero solicita el servicio nos vamos con el Jesús en la boca y no sabemos si vamos a regresar”, refirió.

Además manifestó que debido a la inseguridad ya cuentan con 50  puntos rojos que no ingresan a pesar de las reiteradas solicitudes de los usuarios. Con impotencia afirmó que son  víctimas constantes de asaltos, principalmente en los barrios San Rafael, San Antonio y Remansito.

Los bandidos actúan en las narices de la Policía Nacional con total tranquilidad.

Entre los empresarios y comerciantes también hay una alta preocupación debido al acecho constante de los delincuentes. Llevan años pidiendo la asistencia del Gobierno Nacional para restablecer la sensación de seguridad, pero todo sigue igual o peor que antes.

La ola de delincuencia está instalada en la zona y desafortunadamente ya forma parte de la vida cotidiana de los trabajadores  en los últimos meses. Afecta tanto a pequeños vendedores   como a grandes empresarios.

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