Fecha Actual

La burocracia ya no debería ser excusa para justificar ineficiencia institucional

Sin ser algo nuevo, es más, siempre repetido discurso y supuesto compromiso de autoridades para con el pueblo, la educación es el pilar fundamental para el desarrollo social y económico, por lo que garantizar que los niños y niñas reciban una alimentación adecuada en las escuelas es más que una necesidad, es una obligación.

La provisión de merienda escolar no solo satisface una necesidad básica de nutrición, sino que también influye directamente en el rendimiento académico y en la capacidad de aprendizaje de los estudiantes cuyas familias no cuentan con condiciones económicas adecuadas. Sin embargo, el desafío de entregar estas meriendas de manera oportuna y efectiva ha sido un problema persistente en muchas regiones como el Alto Paraná, donde los justificativos siguen siendo calcados, atribuyéndose ineficiencias a burocracias.

Es imperativo que las gobernaciones establezcan mecanismos dinámicos que aseguren la provisión de merienda escolar en tiempo y forma. No es muy difícil cuando las cosas se hacen bien, y entiéndase “hacer bien” por un correcto, transparente y justo llamado a licitación.

Numerosos estudios han demostrado que una buena nutrición está vinculada a mejores resultados académicos, mayor concentración y menores tasas de ausentismo. Para muchos niños, la merienda escolar puede ser la única comida nutritiva que reciben en el día. En este contexto, cualquier retraso o falta en la entrega de estos alimentos puede tener consecuencias devastadoras, siendo una vergüenza que siga repitiéndose similares circunstancias. Y ni siquiera se habla de inicio de año escolar, sino mitad de año.

No deja de ser cierto que el actual sistema de provisión de merienda escolar en muchas regiones se enfrenta a múltiples desafíos: desde problemas logísticos y burocráticos hasta falta de recursos y transparencia en la gestión. Estos problemas resultan en retrasos y en la entrega de alimentos de baja calidad, lo cual contraviene el propósito de la iniciativa. Por ello, se hace urgente la implementación de mecanismos dinámicos y eficientes que permitan superar estos obstáculos y por sobre todo propósito real de autoridades de los gobiernos departamentales, de no meter la mano en la lata y de que los chicos puedan contar con alimentos.

De la misma forma, es fundamental que las gobernaciones inviertan en infraestructura tecnológica que facilite la gestión, así como monitoreo de la distribución de las meriendas. La digitalización de procesos puede reducir la burocracia, permitiendo una respuesta más rápida y eficiente a las necesidades de las escuelas.

La transparencia y la rendición de cuentas son elementos esenciales para el éxito de cualquier programa de provisión de alimentos y de ello deberían ser conscientes autoridades y empresarios.

Identificar y corregir problemas rápidamente también se encuentra dentro de capacidades de funcionarios públicos, por lo que si en este tiempo las trabas no pueden ser rebatidas ante instancias contraloras, se falla en gestión. Además, la participación activa de la comunidad escolar en la vigilancia y control del programa puede fomentar una mayor responsabilidad por parte de las autoridades.

La provisión de merienda escolar en tiempo y forma no debe ser vista como una tarea administrativa más, sino como una inversión en el futuro de nuestras sociedades. Los niños y niñas merecen crecer sanos y tener todas las oportunidades para aprender y desarrollarse plenamente. Cada Gobernador  tiene en sus manos la responsabilidad y el poder de hacer realidad este derecho fundamental, basta quererlo de manera verdadera.

Compartir:

Artículos Relacionados

Scroll to Top