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Sigue siendo deficiente el servicio de la ANDE

Como cuestión consuetudinaria, los cortes constantes de suministro eléctrico en la región, son consecuencia de ineptitudes inocultables de una institución que tuvo la desidia como regla.

No es una cuestión de ayer, sino desde sus inicios, que si bien hay intentos claros de ir mejorando, es repetitivo el no tener electricidad en momentos más necesarios.

Si no existe voluntad de encarar el verdadero problema sin considerar presiones de amigos, padrinos y referentes políticos, no será factible una Administración Nacional de Electricidad a la altura de las necesidades.

El deficiente servicio es una realidad que no solo está presente en una zona, sino en toda la región que lo soporta literalmente, pues no tiene más opción que seguir esperando que de los papeles, se haga realidad estar orgulloso de ser campeones en generación de energía por expandirse el beneficio a toda la ciudadanía.

Siguen existiendo incumplimiento de funciones de servicios tercerizados, que en vez de atenciones, maltratan y desoyen clamores. Si siguen vigentes deficiencias, es por inacción de referentes de órganos del rubro.

La estructura pesada queda en evidencia, y más en tiempos como este, donde el consumo eléctrico llega a niveles extremos.

Sin lugar a dudas es un mal arrastrado de épocas anteriores, pesado legado de mediocres directivos que solo veían a la ANDE como lugar para colocar a correligionarios.

La no optimización de la prestación del servicio es una afrenta hacia la ciudadanía, que sumada a la burla de alto costo, padecer perjuicios. Esta realidad aún presente debería dar vergüenza.

Argumentos frágiles como el predominio de conexiones ilegales para motivos de sobrecargas, es como confirmar que no se tiene capacidad para hacer frente a la irregularidad.

Una política seria que apunte primero a exigir a los funcionarios, y firmas tercerizadas a que cumplan a cabalidad compromisos, ayudará a tener una mejoría notoria, que si bien se escucha propósitos de sus principales autoridades, “baja” muy lento a la operatividad.

No pasa solo por cambiar, sino de proponerse a trabajar de la manera correcta.

Se debe potenciar igualmente la voluntad y minimizar argumentos para cubrir ineficiencias.

El Gobierno en si, como proveedor único del servicio, no puede escatimar esfuerzos como para no dar un corte definitivo al tedioso tema que a cada tanto molesta a los usuarios que pagan en tiempo y forma por el servicio.

El desafío de administrar en medio de dificultades, se asumió a sabiendas, siendo un hecho a destacar que se va por el rekutú en la institución.

Dar soluciones es la consigna, y si no se puede alcanzar respuestas correspondientes, entonces no se puede tolerar permanencias de quienes se conforman con ello.

Antes que orgullo, es vergonzoso tener sobra de energía y seguir pasando emergencias por su ausencia.

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