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Tragamonedas y rifas clandestinas no brindan garantía en resultados

Propietarios de los tragamonedas “tercerizan” su explotación.

Miles de máquinas tragamonedas y cientos de rifas clandestinas se encuentran en las calles y comercios del Alto Paraná, lo que genera preocupación a la Comisión Nacional de Juegos de Azar, principalmente por estar al alcance de menores de edad. Advierten que no ofrecen ninguna garantía de transparencia en los resultados y pueden ser manipulados por la “banca”, de manera a que la casa siempre gane.

La ludopatía afecta a un importante porcentaje de la población joven, por sobre todo a quienes necesitan satisfacer sus necesidades de intentar ganar en los juegos de azar, principalmente clandestinos, pero que no ofrecen garantía de transparencias en los resultados al no estar bajo el control de la Conajzar.

El Dr. Carlos Liseras, presidente de la institución mencionada, expresó su preocupación por la facilidad en la que la ciudadanía accede a estos juegos de manera ilegal. “Al no tener control, al no contar con dispositivos de control en línea y al ser manipulable por cualquier persona, lógicamente las máquinas están preparadas para que pocas veces el apostador pueda ganar. Eso es otro grave problema para el jugador, no hay garantía de apostar y que sea transparente”, dijo.

Las máquinas pueden encontrarse en panaderías, bodegas, gomerías y otros comercios barriales.

Esto ocurre con los tragamonedas, las rifas y bingos clandestinos que operan en la capital departamental y ciudades cabeceras, debido a la numerosa población, a diferencia de los distritos del interior del Alto Paraná, que tampoco están exentos de los juegos de azar ilegales.

“En las rifas ´mau´, el jugador no tiene seguridad de que el resultado es limpio y transparente. Está manipulado, lo mismo con las quinielas o bingos clandestinos. Eso está a la suerte o manipula una persona y en pocos casos gana el apostador”, reveló.

DELITO

Para el funcionamiento del esquema se necesitan tres personajes principales, el propietario o banca, el vendedor o corredor de apuestas y el jugador. Todos están expuestos a ser procesados penalmente, ya que esto constituye un delito con hasta cinco años de prisión o multa.

“Son muchas personas que forman parte del esquema, es difícil determinar una cantidad de juegos que operan de manera ilegal. El que juega esto a sabiendas que es clandestino también va a ser procesado. Preocupa porque está prohibido por ley y lleva a los menores a una afección que es la ludopatía, la adicción desmedida a jugar con esos equipos”, apuntó Liseras.

Los menores son los más expuestos a la ludopatía.

Propietarios de las máquinas tragamonedas, en algunos casos, los instalan en comercios ajenos a cambio de un pago de comisión, por lo que el dueño del recinto también será procesado.

“Hay muchas personas que acuerdan con los dueños de un comercio el pago de un monto semanal o mensual e instalan allí su máquina. Ya constatamos esto en algunas intervenciones y nos dicen que son de otras personas y  muchos dicen que no les conocen”, destacó Liseras.

“En poco tiempo vamos a estar en el Alto Paraná para hacer intervenciones a los locales que tienen máquinas tragamonedas clandestinas, vamos a incautarlos y destruirlos. Esperamos la colaboración de las municipalidades para ello. El dinero que hay dentro de las máquinas debe ser destinado al presupuesto de la Codeni”, finalizó.

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